Lo cierto es que sí se pueden poner puertas al campo. Existen varios niveles sobre los cuales pueden actuar y al final es el código el que nos limita. Y aunque sí se pudieran saltar siempre los controles de alguna manera ¿acaso los saltaríamos todos?
Admitamoslo, sólo unos pocos serán capaces, o tendrán el tiempo y la motivación personal suficiente como para romper las barreras que se vayan poniendo: La gran masa de personas que votan y deciden dar el poder para que otros consideren qué es legal o ilegal no se saltará esos límites impuestos.
Las peores barreras se construyen en la mente de las personas y son éstas las que forzarán que acatemos las normas que promulgan desde lo alto de las esferas del poder.
Así que sí se pueden poner puertas. Enormes puertas y gigantescos muros franqueados con cable de espino. Habrá filtraciones, habrá quien pueda escapar de ese control, pero no la mayor parte de la gente. Y esa es la gente por la que hay que librar las batallas, para que se incorporen a esta pelea. Nadie sobra, todos somos necesarios y la victoria no sólo no es segura, sino que es como poco incierta o más bien improbable.
Es parte de un estupendo artículo de Mario Pena publicado en Ningunterra.
Relacionado: Análisis de David Bravo y opinión de Enrique Dans. También por cortesía de Mario (¡Asias, Maestro!)
Categorías: Activismo, Cibercensura, General | Deja un comentario
Tags: Activismo, Amenazas diversas, Enemigos de la libertad, Internet
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